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COVID: “No hay final del virus y la vacuna no es vacuna”, las polémicas definiciones de un virólogo argentino

Allí no terminan las definiciones filosas de Goldschmidth. Este reconocido virólogo a nivel mundial está convencido de que el rechazo de la Sputnik V en la Unión Europea o en Estados Unidos no responde a una cuestión de geopolítica sino a un tema estrictamente de información retaceada por parte de Rusia. Y destacó que “se percibió mucha falta de transparencia en el manejo de la pandemia y en muchos casos los equipos que asesoraban a los presidentes sólo copiaban y pegaban las recomendaciones de la OMC sin reparar en ellas”.

Goldschmidt ejerció en la Facultad de Medicina del centro hospitalario de la Pitié-Salpetrière de París, obtuvo los diplomados de farmacocinética, farmacología clínica, neuro-psicofarmacología y farmacología de antimicrobianos. Actualmente reside en Mónaco y en la Université Pierre et Marie Curie París VI se doctoró en farmacología molecular. Como voluntario en la OMS integró misiones humanitarias en Guinea Conakry, Bissau, Pakistán, Ucrania, Camerún, Mali y la frontera de Chad con Nigeria.

En diálogo con El Cronista este virólogo argentino de larga trayectoria destacó que le llamó la atención “el pensamiento único en diferentes gobiernos en todo el mundo a la hora de definir las cuarentenas y encarar la pandemia. Hubo peritos nombrados por los gobiernos que ni siquiera tenían una especialidad en virología“.

Durante una breve visita por Buenos Aires para presentar su libro “La gente y los microbios”, Goldschmith hizo un balance de lo que implicó la pandemia en el mundo: “Se percibió mucha falta de transparencia en el manejo de la pandemia y en muchos casos los equipos que asesoraban a los presidentes sólo copiaban y pegaban las recomendaciones de la OMC sin reparar en ellas”.

 

Sobre el futuro inmediato y en respuesta a aquellos que predicen un final inmediato del Covid en el mundo este virólogo de larga trayectoria responde tajante: “Desde el punto de vista científico no se acabará esta pandemia. Los virus respiratorios no se terminan. Todos los años hay gripes. Puede que bajen los casos detectables o los brotes. Pero el que diga que habrá fin de esta pandemia lo hace sin ningún tipo de conocimiento”, dijo.

Por otra parte, al analizar las medidas de confinamiento que hubo en muchos países y que en la Argentina se extendieron más de la cuenta Goldschmidt remarcó que “en muchos casos los políticos actuaron por temor a los costos políticos y a represalias del poder judicial. Pero el poder judicial pudo juzgar por lo que no por haber hecho demasiado. Nadie va a juzgar a los gobiernos por haber encerrado a la gente, por los tratamientos de quimioterapia que no se pudieron hacer, por las familias que no pudieron despedir a sus seres queridos, los que murieron en los geriátricos de tristeza o los suicidios por depresión al encierro”.

“Todo respondía a un mandato determinado donde los poderes sólo hacían lo que el temor mandaba desde el poder judicial”, añadió este destacado médico que trabajó muchos años con campañas de vacunación en Africa.

Hay otra definición polémica que remarcó Goldschmith sobre las vacunas contra el Covid. “No existen las vacunas como tales. Yo no las llamo vacunas ya que se trata de preparaciones farmacéuticas que actúan como profilaxis del virus y ayudan a ir menos a terapia intensiva pero no se trata de vacunas que eliminan el virus como pueden ser otras vacunas conocidas de enfermedades históricas” .

En relación a la puja mundial por la prohibición de vacunar con la Sputnik V en Europa o Estados Unidos este virólogo argentino rechaza cualquier tipo de teoría conspirativa o razonamientos de tipo geopolítico.

“Cuando uno no puede reclamar a los fabricantes de una vacuna la revisión de las técnicas de control que están obligados a entregar persisten las dudas. Por lo que tengo entendido en el caso de la Sputnik V no fue entregada esa documentación. No se entiende por qué se saltaron esas medidas legales”, dijo.

En relación a este tema en el caso de la Argentina, Goldschmidt señaló que “da la impresión de que la ANMAT estuvo por debajo del poder político. Está claro que deberían hacer un rendimiento legal de lo que recibieron de Rusia pero eso no aparece. Tampoco Rusia presentó a la Unión Europea o a estados Unidos la documentación y por ello la Sputnik no fue avalada allí. No se trató de un tema de geopolítica sino de sospecha concreta de que las agencias de control no recibieron la documentación adecuada”.

Al hacer una retrospectiva de lo que ocurrió en los últimos dos años en el mundo respecto del Covid el médico argentino radicado desde hace más de 20 años en Europa dijo que “hubo imposición del miedo y se protegió más a los sanos que a los vulnerables. Hoy vemos que los médicos que eran aplaudidos en su momento por enfrentar el tratamiento del virus con máscaras y guantes son rechazados porque no aceptan las denominadas vacunas. Esos es inmoral retener el salario de un médico porque no se quiere vacunar”.

¿Es conveniente vacunar obligatoriamente a todo el mundo para desterrar el virus?

Nada de ello según Goldshmidt: “recomiendo que cada uno verifique con un médico su nivel de vulnerabilidad y si hay riesgos que eso lo evalúe el médico. Pero no podemos actuar con una decisión general de obligar a todo el mundo a vacunarse”, expresó.

No hace falta vacunar a todo el mundo para terminar con esto. Para los virólogos esto no es pertinente porque no hay eliminación del virus. No se entra o sale de esta pandemia ya que cuando alguien se resfria. Se puede proteger a la gente vulnerable con estos tratamientos como se hace con la vacuna antigripal. Todo lo demás es fantasía. Los científicos no tenemos respuestas aun sino muchas preguntas. Solo estamos agregando infelicidad”, recomendó.

“Acá hay claras restricciones a las libertades. No se si llamarlo una dictadura de la sanidad o sino un sanitarismo extremo. Se mezcla la ignorancia con el temor y el sanitarismo extremo crwando miedos en la sociedad”, señaló este virólogo en una abierta crítica al sistema sanitario que se impuso en buena parte del mundo.

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